A
Ana R.
11 days ago · Entreno & Rendimiento
esto del calor sevillano y el yoga ya es un deporte extremo
A ver, no sé si a vosotros os pasa lo mismo pero entrenar aquí en julio es directamente otra categoría.
Llevo unas semanas intentando mantener mi práctica de yoga y la verdad es que he tenido que replantearme bastante cosas. Antes hacía la sesión de mañana sobre las 9... pues ya eso no funciona porque a las 9 aquí ya hay 30 grados y mi piso se convierte en un horno. Ahora mismo o me levanto antes de las 8 o directamente espero a la tarde-noche.
Lo que más me está ayudando:
Salir antes de que el sol pegue fuerte. Tipo 7:30 si voy al parque, que es lo que hago algunos días con Canela. Ella tan feliz y yo sudando pero bueno. Hidratarme antes de empezar, no cuando ya tengo sed. Suena obvio pero yo lo hacía fatal. Sesiones más cortas. O sea, no me voy a poner a hacer 75 minutos de vinyasa con este calor. 40 minutos bien hechos y listo. El ventilador. Esto parece una tontería pero con el ventilador en el suelo apuntando hacia la esterilla cambia todo jaja.
Lo del batido después también me lo he tomado más en serio este verano porque llego bastante más deshidratada y con las reservas más justas que en invierno. Ahora siempre me preparo algo antes de ducharme, aunque sea pequeño.
La semana pasada me salté dos días por el calor y la verdad es que no me castigué por eso. Con 38 grados el cuerpo pide parar y hay que escucharlo... creo que eso también es entrenar con cabeza.

0 likes
1 comments